Nochebuena para todos

Por tradición no somos de celebrar la noche del 24 de diciembre, esperamos que nazca el Niño para juntarnos en familia el 25 todos en la mesa. Sin embargo, sí queríamos hacer algo en familia para que otros pudieran tener una noche especial.

Todo se organizó el mismo jueves; cuando llegamos al almacén de Avanza ONG encontramos un centro de cocina digno de cuatro estrellas.

Partíamos de un menú impreso, a todos nos gusta saber lo que vamos a comer, y rápidamente nos organizaron en equipos para ir preparándolo todo. Desde el forrado de bandejas, el sazonado del solomillo hasta la presentación de los canapés para el emplatado.  Una cena contundente como la noche lo merece, porque hay mucho que celebrar; algo caliente para entonar a los que no tiene techo para dormir y todo con mucho mimo para que se sientan atendidos como si estuvieran en casa.

Cargamos los coches y volvimos a casa a esperar que avanzara la tarde. Calentamos todo lo necesario y los nueve salimos con mucha ilusión hacia el puente de la Nacional II. Allí nos esperaban cuatro voluntarios que suelen entregar cena los jueves.

Debajo del puente, ya medio acostados, encontramos seis personas sintecho, todos rumanos de una misma familia. Les entregamos trece cenas porque son un grupo grande y cada uno tiene su sitio y su horario de llegada.  Cantamos y bailamos unos villancicos y dimos un abrigo a uno de ellos que lo necesitaba de verdad.

Fue la primera parada de la ronda de entregas. Cenaron caliente y abundante y guardaron para la mañana siguiente el pack de desayuno con fruta, zumo y roscón.

Debajo de la estación de Chamartín repetimos la misma operación. En cuanto nos vieron llegar nos recibieron cuatro jóvenes y un señor mucho mayor. Otro grupo de rumanos, con vidas diferentes por su aspecto y soltura. Mientras emplatábamos nos acompañaron y contaron que durante el día trabajan como chatarreros y de tarde-noche vuelven allí. Hace mucho frío y humedad.

También les entregamos un par de zapatos que pidieron el jueves pasado y un huevo de pascua enorme para el mayor de ellos tal como nos había encargado Isabel. Me pareció que se le esbozaba una sonrisa debajo de la mascarilla. ¡Cómo nos gustan a todos los detalles!

Cuando estábamos recogiendo se acercó otra persona a pedir comida, nos dijo que vivía un poco más arriba con dos compañeros más. Compartimos con ellos unos turrones y chocolate y nos despedimos incluyéndolos en la lista del recorrido del próximo jueves.

En todo momento todos los que recibieron la cena fueron muy amables y agradecidos. Quiero compartir el mismo agradecimiento por mi parte, mi marido y mis siete hijos por haber podido pasar de este modo la Nochebuena. Ha sido muy enriquecedor.

¡FELIZ NAVIDAD!

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