¿Saber, querer y valer?

No es el nombre de un nuevo concurso de televisión…

Ayer tuvimos la fortuna de visitar una de las residencias más entrañables con las que trabaja Avanza ONG.   De ese grupo de entidades que se hacen un poco especiales en el corazón.

Un doble proyecto: un centro de protección de menores y una residencia maternal, centro destinado al apoyo de mujeres en situación de dificultad social: gestantes o con hijos a cargo menores de tres años que no disponen de medios económicos.

Pudimos ver la grandísima labor que se realiza con los pequeñajos.  Vimos a Annie, una extraordinaria personita filipina de 6 meses.   No la veíamos desde antes del confinamiento (entonces no llegaba a 3 meses de edad).  También a los menores que estaban estudiando en los hogares, en un clima de trabajo y respeto extraordinario.   Y a los más pequeños, que veían en televisión sus programas de dibujos animados preferidos…

Sor Pilar, Sor Lidu, Sor Gloria…  sin quererlo, nos dieron auténticas lecciones de entrega.   Extraordinario.   Realmente, cuando las dejas, sientes esperanza en la bondad de las personas.   Son arquitectos de un mundo mejor.

El objeto de la visita de ayer era la entrega de dos tablets que Sor Cristina, directora de la residencia maternal, necesitaba desde hace unas semanas.   Quedaban las dos últimas tablets que Cantabria Labs nos había donado el año pasado, y allí que fueron…

Aprovechamos para llevarles unas sonrisas en forma de Coca Cola y de chuches para las mamás y los niños.

Cómo nos gustaría que hubieras visto la reacción de Sor Cristina cuando le dijimos que le traíamos Coca Cola.   Su alegría era desbordante.  ¡Por una Coca Cola que tu y yo podemos tener en la nevera de forma permanente!.   Y se volvía loca de contenta.   Fíjate como disfrutaba al recoger los packs que les llevamos.   Según se recogían, nos contaba los problemas que tienen ahora las mamás con la dificultad de incorporarse al mercado laboral en esta situación tan complicada que estamos viviendo.   Y, a la vez, nos hacía ver la alegría que les supondría a estas mamás poder comer o cenar con una Coca Cola y unas chuches en la mesa.

¿Pero sabes una cosa?

Sor Cristina no bebe Coca Cola.   Nos enteramos, de forma accidental, al final de la visita.

Nada de su alegría, nada de su ilusión era por ella.   Todas sus reacciones eran pensando en la felicidad de los demás, de «sus» mamás.  ¿Esto es saber, querer y valer?

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