¡Nos invaden los regalos!

Es una de las partes más bonitas y más difíciles de la campaña de Navidad, la preparación de los lotes de regalos para cada miembro de las 1.200 familias que recibirán una cesta de Navidad ya preparada. Por delante tenemos miles de juguetes y regalos que hay que organizar para que todos los lotes queden ¡espectaculares! No todos llevan lo mismo, pero nuestros supervoluntarios se esmeran para que los juguetes vayan acorde a la edad de los niños y a sus posibles gustos. Y aunque sea difícil, no se conforman con cualquier detalle para los más mayores, que suelen ser lotes más difíciles de hacer por la edad. ¡Son unos cracks!

De un inventario previamente hecho, se ofrece a los voluntarios una estimación de los regalos que deberían ir en cada lote. Por ejemplo, tuvimos la suerte de contar con 120 drones de juguete donados por la empresa Recreativos Franco. Fueron para los chicos de entre 10 y 12 años. Cada uno tenía uno, además de otro regalos como balones de fútbol, juegos de mesa, disfraces, cartas, gorras, camisetas, material escolar, etc…Otro ejemplo es el de las mujeres de entre 19 y 60 años. Gracias a la solidaridad de tantas empresas, teníamos en nuestro almacén miles de bolsos, por lo que ninguna persona de esa edad se quedó sin ello, además de productos de maquillaje, bisutería, fulares, cremas, higiene y todo tipo de complementos. ¡Así da gusto!

Durante ese fin de semana vinieron grandes grupos de colegios y empresas, por lo que vivimos un ambientazo de trabajo en equipo y “prisa” por cumplir los objetivos. Uno de los grupos, de unas 15 personas, venían de la empresa Deloitte y se propusieron hacer todos los lotes para mujeres de entre 19 y 40 años en una sola mañana. Capitaneados por María Jesús y Marisol, ¡lo consiguieron! Más de 400 bolsas con regalos para chicas jóvenes y mamás bien completos y organizados. ¡Qué cracks!

Fue un día que cundió muchísimo, y el mismo sábado quedó todo prácticamente hecho, listo para empezar a hacer los regalos de cada familia. Es decir, cogemos un papelito en el que se ve el código de la familia y las edades de sus miembros y se van metiendo lotes según esas edades. Incluimos un lote para cada persona, si la familia es de 7, irán 7 bolsas correspondientes a la edad de los padres y los hijos o familiares de esa familia. Todos los lotes se meten en cajas y lo marcamos con el código que ponía en el papelito. Luego emparejamos esa caja de regalos con la cesta que tiene el mismo código. ¡Y vuelta a empezar con otro papelito!

Así, poco a poco, los palets con cestas van “creciendo” varias alturas, por lo que también es muy importante que haya un equipo recolocando y chequeando que todas las cestas tienen juguetes y que no falta nada, que las cestas están bien cerradas y que todo está bien señalizado y con su código bien visible.

Con todos nuestros voluntarios conseguimos que el día 10 de diciembre pudiéramos empezar a repartir lotes de comida a distintas entidades como el comedor social de San Ramón Nonato, el Albergue de Santa María de la Paz en Sanchinarro, a las Hermanitas de los Pobres, Obra Social Ascensión Sánchez, Casa de Belén y Cottolengo. Para muchos padres fue una experiencia muy gratificante estar preparando regalos por la mañana y poder asistir luego a una entrega en entidades que apoyan a personas con realidades muy complicadas. Unos de los padres nos decía: “es muy bueno ir con los hijos, tienen que saber la verdad de tantas personas, que un día estas arriba, pero te puede cambiar todo. Hoy estás ayudando, pero otro día puedes necesitar ayuda.”

¡Gracias voluntarios! ¡Gracias familias! Ahora toca ir de familia a familia a repartir solidaridad, alegría, ilusión, esperanza…

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