Nos fuimos…¡de campamento!

El domingo 9 de julio cogimos carretera -¿y manta?- y nos plantamos en el campamento de Ángeles Urbanos, una asociación de niños sin recursos y la mayoría con síndrome de Down.

¿Dónde estaba este campamento? En un pueblito de Guadalajara, Condemios de Arriba, a 150 kilómetros de Madrid. Un lugar ideal para desconectar, disfrutar en la naturaleza y hacer un montón de actividades y manualidades.

¿Sabéis lo que llevamos? ¡Más de 1.000 kilos de alimentos conseguidos gracias al concierto solidario de los Beat Beat Yeah! Y también muchos materiales para llevar a cabo varias manualidades con la colaboración de la academia Leonardostem.

Llegamos cerca de la hora de comer dispuestos a pasar un día estupendo. Nada más llegar saludamos a todos los niños, que quisieron presentarse y abrazarnos. Nos encanta estar con ellos, son muy cariñosos y agradecidos, aunque ya conocíamos a todos volvimos a hacer ronda de presentaciones 😉.

Lo siguiente fue descargar los 1.000 kilos para que los niños puedan estar bien alimentados este verano. ¡Qué alegría se llevaron!

A las 13:30 empezamos a comer, ellos por un lado en su comedor, y nosotros en unas mesas de fuera. Así teníamos tiempo para preparar las tartas y los regalos. ¡Les teníamos reservada una súper sorpresa! ¡Íbamos a aprovechar para celebrar los cumpleaños de todos los niños!

A las 14:30 llegaron y estaba todo preparado. Empezamos a cantar una canción muy bonita para entregar los regalos: “el que haya nacido en enero, que se ponga de pie…el que haya nacido en febrero que se ponga de pie…”. Y así hasta completar todos los meses. Cada vez que cantábamos un mes, los niños de ese mes se ponían de pie y les entregábamos su regalito. ¡Qué contentos se pusieron!

Para cerrar la celebración, todos los niños del campamento nos cantaron una preciosa canción: “Qué bonito”, que marcó sin duda toda la jornada.

¡A las 15:15 empezaron las actividades! Con nosotros vino una gran voluntaria, que es además profesora en la academia Leonardostem, Andrea, que se encargó de coordinar las manualidades.

Primero nos sentamos todos con los niños y nos convertimos en artistas. Cada uno sacó el Picasso que lleva dentro en unos lienzos que llevamos y con pinceles y pinturas acrílicas. ¿Qué os parecen? ¡Artistazos!

Luego entramos en un terreno un poco más complicado: ¡hicimos plastilina casera! ¿Cómo? ¡Más fácil de lo que parece!: mezclando un vaso de harina, con medio vaso de agua, medio vaso de sal y 4 cucharadas soperas de aceite. ¡Y a amasarlo bien! Nos pringamos un poco, pero quedó perfecta.

Y por último, fabricamos un recuerdo muy bonito de este día: un tarro con sal de colores, una manualidad muy simple y que tuvo mucho éxito. Con tizas y sal hicimos muchas sales de distintos colores que luego rellenaron unos botecitos de cristal pequeños. Si luego le anudamos una cuerda podemos colgárnoslo y llevarlo siempre encima. ¡Preciosos!

El día llegaba a su fin y teníamos que volver a Madrid, con pena por despedirnos de nuestros amigos pero con una alegría enorme por haberles hecho disfrutar. Muchos niños no habían pintado nunca con acrílicos o jugado con sal o plastilina, por eso nunca olvidarán este gran día.

Como dice la canción que cantaban: “qué bonito pensar que estás aquí, junto a mí”. ¡Gracias chicos, qué afortunados somos de teneros cerca!

Por supuesto, queremos agradecer su ayuda para este proyecto a todos nuestros voluntarios, a los asistentes al concierto de los Beat Beat Yeah!, al grupo Mahou y Coca Cola, así como a la academia Leonardostem. ¡Con vosotros es más fácil hacer felices a estos pequeños gigantes!

 
Campamento Ángeles 2017