Estoy contigo… en la calle

Deseando que sea jueves para ayudar a aquellos que no tienen un techo para cobijarse. Un grupo de personas desfavorecidas despliegan colchones al caer la tarde. Convierten un puente en su hogar. Necesitan calcetines, ropa de abrigo… No disponen ni de lo más mínimo para vivir.

Si te paras en ese puente, descubres un mundo que pasa casi desapercibido por las noches. Tenemos tres puntos que tenemos localizados porque están en nuestro recorrido diario. Los voluntarios preparan con ilusión y esmero algo caliente, contundente y rico y se ponen en ruta para ir a conocerles.

Con ojos expresivos detrás de la mascarilla agradecieron la visita y cenaron todo lo que les llevamos. Charlamos un poco con ellos para ver lo que necesitaban y pidieron tímidamente un café.

La cara de satisfacción de los voluntarios después de cada ruta es plena. Comprueban que dieciséis personas están un poco mejor y con la promesa sincera de que el siguiente jueves volverán a tomar un café caliente. Es tal la alegría que los voluntarios aseguran que repetirían la visita cada noche.

Necesitan calcetines, ropa de abrigo. No disponen ni de lo más mínimo para vivir.

Pues pensamos que sí podíamos hacer algo por ellos. Lo pensamos rápido, empezamos por tres puntos que tenemos localizados porque están en nuestro recorrido diario. Preparamos algo caliente, algo contundente y algo rico y fuimos a conocerlos.

Los “sintecho” pasaron a ser personas concretas; se acercaron a nosotros al vernos bajar de la furgoneta. Con ojos expresivos detrás de la mascarilla agradecieron la visita y cenaron lo que les llevamos. Charlamos un poco con ellos para ver lo que necesitaban y pidieron tímidamente un café.

No se nos ocurrió, si yo me tomo un café a las ocho de la tarde tendría que ordenar un rebaño grande para dormirme. Sin embargo, el jueves me dormí con una sonrisa por la satisfacción de saber que dieciséis personas estaban un poco mejor y con la promesa de que el próximo jueves tendrán un buen café.

No hemos podido esperar al jueves; ayer domingo después de una jornada de zafarrancho en el almacén y de celebrar los 18 añazos de Avanza, recordamos a los “sintecho”. Los voluntarios de ayer quisieron repetir la visita y aunque era domingo lo improvisamos rápido y pudimos hacerlo.

Llevamos un buen café para Joshi, que, aunque no tengo seguridad de escribir bien su nombre, forma con sus compañeros de puente parte de nuestro círculo de atención. Parece mentira que dos breves visitas acerquen tanto a las personas.

 

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